El clima en Praga - Cuándo venir y aprovechar al máximo la visita a la ciudad - Hotel Rott

El clima en Praga – Cuándo venir y aprovechar al máximo la visita a la ciudad

EL CLIMA EN PRAGA

Una breve mirada a la presencia e historia del clima, su medición y la influencia del mismo en la historia de la capital checa, con algunos consejos sobre los aspectos positivos de cada estación a la hora de visitar Praga.

La decisión sobre qué temporada elegir para visitar una ciudad o zona puede ser fundamental para la impresión final que te llevarás a casa de tu viaje. Este artículo te ayudará a decidir qué estación te conviene más en términos de temperatura y condiciones climáticas, y cómo el clima ha influido en la evolución y la vida de la ciudad hasta el día de hoy. Aunque hay algunos meses catalogados como los mejores, como pueden ser mayo o septiembre, te mostraremos que incluso otros meses inusuales pueden traer una estética especial para ver y sentir la ciudad de Praga. 

EL CLIMA EN PRAGA

Frío, calor y la escala intermedia

Europa Central está situada en la zona de clima templado y se caracteriza por tener cuatro estaciones: la primavera, que puede pasar de ser una estación muy fría a recordar más bien al verano; el verano, generalmente bastante caluroso; el otoño, frío y húmedo; y por último el invierno, nevado y muy frío. Aunque esto ha ido cambiando en los últimos años, principalmente por la influencia del calentamiento global, la base se mantiene igual.

El final de la primavera, con temperaturas en torno a los 20°C, suele considerarse ideal para recorrer la ciudad; y si a eso se le añade la gran belleza de la naturaleza floreciente, casi todo son ventajas. Por otro lado, todo el mundo piensa de la misma manera, por lo que Praga suele estar llena de turistas en esas fechas.

El verano, cuando hace mucho calor (30°C y más), puede ser una época un tanto agotadora para visitar la ciudad, ya que arrastrar el cuerpo cargado de botellas de agua por las asfixiantes calles tampoco es una situación agradable. Además, los cambios de temperatura entre los restaurantes con aire acondicionado, los hoteles, las tiendas, y las calles bañadas por el sol, hacen que el turismo se convierta en una lucha por conservar tu salud. Por no hablar de multitud de jóvenes de todo el mundo acampando en cada rincón de sombra posible… Pero para aquellos a los que no les disguste el clima cálido, el verano también trae consigo actividades que pueden ser realmente estupendas: bañarse, remar, practicar zorbing o waterboarding en el río Moldava… O simplemente tumbarse en una de las playas de arena artificial en la ribera, bebiendo tu cóctel favorito y disfrutando del ambiente a tu alrededor…

El otoño también puede considerarse una buena estación: no hace ni mucho frío, ni mucho calor, pero puede implicar ocasionalmente bastantes precipitaciones. Es una época ideal para aquellos visitantes a los que les guste combinar los espacios exteriores e interiores de los tesoros de la ciudad: museos, galerías, etc.

El invierno generalmente no se considera el mejor momento para viajar a la ciudad de Praga, pero es muy recomendable para aquellos que prefieren la paz y la tranquilidad: las calles de Praga no están tan llenas como en otras estaciones, y si te abrigas lo suficiente, puedes sentir la atmósfera antigua y casi olvidada por la que viniste. Las heladas matutinas sobre el río Moldava parecen sacadas de un cuento de hadas, y tomar un vino caliente especiado después de un paseo por la ciudad helada es una experiencia que no olvidarás… 

Prague in winter
Prague in winter

El clima y la ciudad de Praga

El clima -o más bien microclima- y el desarrollo histórico de un lugar son nociones íntimamente relacionadas. Fue una coincidencia favorable de varios elementos naturales lo que dio origen a un asentamiento a lo largo del río Moldava en la época prehistórica: la suficiencia de agua potable, el ambiente templado de las laderas situadas hacia el sol del sur, la buena vista sobre el río, la frecuencia de las lluvias, y una protección eficaz contra los vientos fríos del invierno del norte y del este (debido a las tierras altas que lo rodean), hicieron que este fuese realmente uno de los mejores lugares del país para construir una ciudad. Y el microclima de Praga siguió siendo, aunque hubo muchos períodos de pequeñas glaciaciones y épocas más cálidas, el más cálido de todo el país (incluso mucho antes de que fuera influenciado por la densidad de las modernas superficies de asfalto y hormigón). La temperatura media anual en Praga suele ser más alta que en el resto del país: durante muchos años, la media ha sido de 8,2°C para Praga y de 7,5°C para todo el resto del estado. Con el calentamiento global, la diferencia incluso aumenta: en 2020, la temperatura promedio de Praga fue de 9,9°C, mientras que para el país fue de 9,1°C, ¡casi un grado de diferencia! 

El clima y la historia

Poco se sabe sobre el clima en la historia lejana: solo se registraron sucesos excepcionales como una sequía devastadora o inundaciones, en crónicas, archivos religiosos o cartas de personas preocupadas, como los aristócratas que se esforzaban por alimentar a sus súbditos en tiempos de malas cosechas. Pero los cambios temporales en el clima y el tiempo podrían haber tenido una importancia histórica mucho mayor de lo que pensamos. La Praga medieval de los tiempos de Carlos IV vivió en un período climático muy estable, lo que aseguró un exceso de alimentos y, en consecuencia, mano de obra adecuada para construir todos los edificios que admiramos hasta nuestros días. Carlos IV fue un hombre afortunado, a diferencia de su hijo Wenceslao IV, cuyo reinado estuvo acompañado alternativamente por sequías, veranos muy fríos y áridos con poca cosecha, o inundaciones. Algunas teorías históricas indican que el movimiento revolucionario estuvo estrechamente relacionado con la insuficiencia de alimentos y el deseo de los más pobres de llenar sus estómagos, incluidos sus llamados “viajes elegantes” al extranjero, que en realidad eran expediciones de saqueo a países vecinos.

Chapel of Saint Clara
Chapel of Saint Clara

Observar y medir el clima en Praga

En el mismo centro de Praga, el colegio de Jesuitas Klementinum, que se encuentra a pocos pasos del Hotel Rott, dio comienzo a la observación y medición exacta del clima en Europa Central. Y fue un comienzo muy noble e instruido, ya que los Jesuitas de Praga tenían contacto directo con el centro científico de la orden en la Toscana, y algunos miembros locales contribuyeron a las invenciones de los aparatos y métodos de medición. Los diversos instrumentos (termómetros, higrómetros, anemómetros) requerían habilidades de producción particulares, como vidrieros diestros, que podían producir pequeños tubos de vidrio, y la Toscana era conocida por sus talleres de fabricación de vidrio, al igual que Bohemia.

Las primeras mediciones de la temperatura, las precipitaciones y la fuerza del viento se realizaron aquí en 1752, y desde el año 1775 existen registros diarios regulares sobre el tiempo en Praga. ¡El clima en Praga se registra ahí mismo hasta el día de hoy! Entonces, cuando hablamos de las fechas climáticas en Praga, tomamos en consideración fechas históricas que se remontan a 1775…

Al principio, los datos se tomaban dos veces al día: a las 7 am y a las 3 pm, y a principios del siglo XIX, se introdujeron los llamados “relojes de Mannheim” como un tiempo estandarizado para medir el clima: a las 7 am, 2 pm y 9 pm, aplicado en toda Europa.

Bueno, nuestra breve expedición al clima de Praga termina aquí. Como cualquier otro elemento natural, fue y es uno de los elementos determinantes de la vida y la imagen de la ciudad, y cuanto más te das cuenta de lo estrecha que es esta conexión, mejor comprenderás las acciones, el pensamiento humano y la historia detrás de las partes visibles de Praga.

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