Golem - un protector de arcilla del gueto judío

La leyenda del Golem de Praga nos hace volver más de 500 años atrás, a Praga bajo el reinado de Rodolfo II. El número creciente de los ataques deprimía al numeroso gueto judío, que se reunía en la Sinagoga Vieja-Nueva, a pocos minutos de distancia del hotel Rott. El odio entre los Judíos y los cristianos crecía. En un esfuerzo para evitar más disturbios, el rabino Loew decidió crear una criatura que protegiera al gueto.

El sueño hecho realidad


Cuenta la leyenda, que la idea de una criatura así llegó al rabino en un sueño. Se decía que estaba hecha de arcilla y se controlaba mediante un rollo de pergamino en el que estaba escrita una misteriosa inscripción. Este rollo se denomina el shem. Funcionaba simplemente - insértandolo en la boca de la criatura y dándole la vida, dispuesto a obedecer a cualquier deseo. Por el contrario, se queda dormido después de quitarle el shem. El rabino no esperó y, en la noche siguiente, con la ayuda de dos eruditos del gueto fue a buscar la arcilla adecuada para crear a un Golem. La encontraron en la orilla del río. Juntos formaron a un gigante, al cual con la ayuda de un ritual mágico llevaron a la vida. Después de insertar el shem en la boca del Golem, el gigante se levantó del suelo, dispuesto a obedecer las órdenes de su amo.

¿El sirviente el amo?


Durante el día, Golem ayudaba en la sinagoga. Sin embargo, su verdadero desafío llegaba con la noche. Golem caminaba por las calles, teniendo cuidado de que toda la gente de la fe judía sobreviviera para ver el amanecer. Cuidando también de los monumentos judíos importantes, los cuales habían sido destruidos antes de su llegada allí. Pero la fuerza del Golem continuó creciendo. Cuanto más tiempo estaba despierto, más energía tenía, hasta que una vez ya no podía controlarse. Rompiendo todo lo que se cruzaba en su camino y, embriagado por su invencibilidad, dejó de obedecer al rabino Loew.

¿Cómo fue en realidad?


Y aquí las leyendas divergen. Una de ellas dice que el Golem finalmente obedeció, cuando el rabino le ordenó que se fuera a descansar al ático de la sinagoga. Luego allí le retiró el shem, y junto con los que le ayudaron a revivir al gigante, leyó la fórmula mágica hacia atrás. El cuerpo de Golem comenzó a dershacerse, hasta que quedó sólo el polvo. Según la segunda leyenda, el Golem no quería que rabino le retirara el shem. Él tuvo que inventar una trampa - pidió al Golem que le atara los cordones. Cuando el Golem se agachó, rápidamente le sacó el shem de la boca. Pero como esto sucedió durante una fiesta judía, el gigante se convirtió en polvo al instante.

El ático misterioso de la sinagoga


Sin embargo, ambas leyendas al final de la historia se unen de nuevo. Los restos de Golem, según ellos, se mantuvieron en el ático de la Sinagoga Vieja-Nueva. Y para que nadie quisiera despertar a la vida al protector impredecible, el acceso al ático estuvo cerrado durante muchos siglos. Sólo una vez, supuestamente, uno de los rabinos se atrevió a entrar en el ático. Cuando regresó, estaba fuera de sí mismo, pálido y temblando de miedo. No le dijo a nadie lo que había visto en el ático de la Sinagoga Vieja- Nueva, pero una vez más prohibió la entrada en él. Cuando después de muchos años se anuló la prohibición por completo, los restos del Golem, o cualquier otra cosa espantosa, no se encontró.