La Pequeña Plaza en la Ciudad Vieja de Praga

Los visitantes de Praga que pasan por la Ruta Real desde la Plaza de la Ciudad Vieja, por lo general, les encanta la adyacente Pequeña Plaza por su belleza. Después de la monumentalidad de la Plaza de la Ciudad Vieja, la Pequeña Plaza ofrece una alternativa más pequeña y pintoresca del espacio antiguo mercantil. Precisamente allí Ud. encuentra nuestro hotel en Praga.

Y de verdad, el nombre de la Pequeña Plaza tiene que ver con la superficie de la plaza. Data del siglo XVII cuando los praguenses le pusieron el nombre según su superficie y su encanto. Se trata de una de las plazas más pequeñas y bonitas en Praga, un antiguo cruce de las importantes rutas mercantiles, con forma triangular formada por el movimiento humano.

La plaza quedó de esta forma durante siglos, solo se cambiaba el aspecto de las casas las cuales la rodean. Los edificios son admirables en todos los sentidos – por la arquitectura, las historias antiguas y sus nombres. Ya que cada casa de la Ciudad medieval tenía su identificación o un nombre, y la Pequeña Plaza no era ninguna excepción. Al contrario, los nombres de las casas de la Pequeña Plaza sobrepasan muchas partes alrededor de la Ciudad Vieja gracias a su poética, armonía y fantasía. Y cada uno esconde una historia no menos interesante.

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De ejemplo pongamos la Casa de tres rosas blancas que data de la primera parte del siglo XII. Tres rosas blancas eran tres hermanas hermosas, según la historia engañadas por el mismo hombre, y se murieron con deshonra y humillación. La misma casa esconde también otra historia: precisamente aquí en el año 1488 fue imprimida la primera traducción de la Biblia checa.

Mucho más tarde surgió de aquí una importante ferretería conocida mucho más lejos de las fronteras de Praga y de los países checos. En el siglo XIX, según los cartones de Mikoláš Aleš, fue creada una decoración en la fachada de la casa representando la artesanía y el trabajo agrícola del siglo XIX. El último capítulo de la historia de la casa es muy contemporánea: ahora bajo su tejado tiene su sede el hotel Rott elegante y con estilo. El hotel, que ofrece el alojamiento en Praga, de cuyos espacios y paredes se sienten los siglos anteriores. El hotel que es una historia viva en todos los sentidos de estas palabras: alojarse en el hotel Rott significa encontrarse en el centro de la historia.

Dulces paradisíacos en la Pequeña Plaza

De ejemplo pongamos la Casa de tres rosas blancas que data de la primera parte del siglo XII. Tres rosas blancas eran tres hermanas hermosas, según la historia engañadas por el mismo hombre, y se murieron con deshonra y humillación. La misma casa esconde también otra historia: precisamente aquí en el año 1488 fue imprimida la primera traducción de la Biblia checa. 
Mucho más tarde surgió de aquí una importante ferretería conocida mucho más lejos de las fronteras de Praga y de los países checos. En el siglo XIX, según los cartones de Mikoláš Aleš, fue creada una decoración en la fachada de la casa representando la artesanía y el trabajo agrícola del siglo XIX. El último capítulo de la historia de la casa es muy contemporánea: ahora bajo su tejado tiene su sede el hotel Rott elegante y con estilo. El hotel, que ofrece el alojamiento en Praga, de cuyos espacios y paredes se sienten los siglos anteriores. El hotel que es una historia viva en todos los sentidos de estas palabras: alojarse en el hotel Rott significa encontrarse en el centro de la historia.

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Otra casa digna de atención con un nombre hermoso y una historia viva en la Pequeña Plaza es la Casa de la azucena de oro. Al principio, aquí estaba una farmacia medieval que pertenecía a Augustín de Florencia. La leyenda cuenta que gracias a él aparecieron las azucenas en los jardines praguenses. Y, en el sentido concreto, aquella farmacia medieval era la primera pastelería porque los boticarios medievales producían los dulces y bombones, naturalmente para los propósitos «médicos».

Ángelo de Florencia, el hermano de Augustín, abrió también una farmacia cerca de aquí, y el nombre, que le dio, no fue nada a ras de tierra: a la farmacia y a su casa les puso el nombre «En el paraíso». Y así, en busca de la huida de su vida cotidiana, disfrute de la estancia en Praga en la Pequeña Plaza donde puede encontrar un verdadero paraíso. El paraíso para sus ojos, sentidos y para su ánimo.

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